INTERIORIDAD

La cultura en la que vivimos nos ha inducido tradicionalmente a mirar hacia afuera. Como consecuencia, el modelo pedagógico, está orientado a la adquisición de conocimientos en ámbitos externos a nosotros. Es importante conocer el mundo y la cultura que nos rodea, pero no lo es menos, llegar a conocernos y a entendernos a nosotros mismos, saber quiénes somos, que queremos y hacia dónde queremos ir. Educar la interioridad es enseñar a mirar hacia adentro. Todos tenemos un mundo interior por descubrir. Es ir más allá de lo que la razón nos muestra. Es educar para la vida que tiene que ver con aprender a estar bien con uno mismo.
Para ello es necesario descubrirnos primero a nosotros mismos dentro del mundo que nos rodea. La etapa de Educación Infantil, es el primer eslabón de la educación para la Interioridad. Hacia los tres años la principal metodología es la observación y la reflexión sobre lo que vemos. Interioridad somos nosotros mismos, el mero hecho de nuestra presencia ya está educando a dejando de hacerlo. Hacia los cuatro, cinco años, aparecen las disposiciones y actitudes personales por parte de los alumnos. Interioridad desde mi yo hacia la de los otros. Educar la interioridad en Infantil no es “domesticar” al niño por parte del docente, es hacerle consciente de lo que le pasa, permitirle pensar y ayudarle a ser crítico y a encontrar respuestas por sí mismo con actitudes positivas de escucha y diálogo interior. Desarrollar la capacidad de reflexionar sobre lo que van experimentando en el mundo exterior.


QUÉ ES EDUCAR EN LA INTERIORIDAD

 1. Enseñar a mirar hacia adentro. 
 2. Ayudar a desarrollar, entre otras cosas, aquellas facultades que capacitan al ser humano para acceder a una experiencia mucho más amplia de lo que la razón le permite.
3. Educar para la vida, para aprender a fluir con ella, es decir, sabiendo aceptar lo que no se puede cambiar y aprendiendo de las experiencias que se tienen.

Cada educador ha de saber hasta dónde puede implicarse en educar la 
interioridad siendo coherente consigo mismo.
“No existen educadores, sino únicamente personas que muestran a los otros 
lo que hacen ellas para educarse a sí mismas” (Jean Guitón)


La forma de trabajar con los alumn@s será  quincenalmente, a través de actividades pensadas especialmente para aprender desde técnicas de relajación personal, pasando por el contacto y la empatía hacia los otros, la toma de conciencia de su propio yo y su bienestar interno... y así, hasta intentar la comprensión del mundo que les rodea no como algo aislado y ajeno a ellos, sino como un "todo" del que cada uno de nosotros somos parte importante. 

Actividad 1:


                                            TÍTULO:  MI CUERPO (boca, ojos, oídos y nariz)

OBJETIVOS:
- Ser capaz de situar las partes de la cara.
- Utilizar las vías respiratorias como medio para la relajación.
DURACIÓN: En cualquier momento que el tutor precise de silencio, antes de
explicar el trabajo de una ficha, al inicio de la asamblea diaria, a la vuelta
del patio para tranquilizarles… siempre pequeños periodos de tiempo (2-3
minutos).
DESARROLLO: El maestro actúa como director de juego e indica las partes
del cuerpo que cada uno tiene que señalar: ojos, nariz, boca… Después se
comprueba como entra y sale el aire por la nariz y por la boca. Se les pide
que respiren profundamente y que poco a poco vayan cerrando los ojos
(con el objetivo de finalizar la respiración con una relajación). Los alumnos
están de pie en un primer momento. Cuando cierran los ojos se tumban en
el suelo. Finalmente, se les preguntará cómo se han sentido.














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