¡Adiós seño Eva!

Por tanto cariño, por tanta ternura, por tanta entrega y generosidad, por tu buen hacer, tu paciencia y sobretodo por cuanto has conseguido transmitir a nuestros corazones en momentos buenos y en otros no tan buenos... te agradecemos con toda nuestra alma que hayas formado parte de nuestras vidas de manera tan "discreta y delicada" en estos cortos e intensos meses. Esperamos que siempre tengas un hueco en ti para nosotros, que nunca nos olvides y ojalá que, vayas donde vayas, al echar la mirada atrás, Spínola  signifique en ti algo grande sobretodo por lo "milagroso" que ha existido  en cada uno de los días. Mil gracias por ayudarnos a crecer humilde y humanamente.


































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